sábado, 24 de mayo de 2008

¡MIREN LA HUMILDAD DE DIOS!



"Miren como se humilla (Fil 2,8) cada día, lo mismo que cuando, desde el seno real (Sab 18,15), vino al seno de la Virgen; cada día viene a nosotros en humildes apariencias; cada día desciende del seno del Padre (Jn 1,18) sobre el altar en las manos del sacerdote".


San Francisco de Asís y
la Eucaristía.

viernes, 23 de mayo de 2008

"QUEDATE CON NOSOTROS SEÑOR"


Postrados delante del Misterio,
con nuestras manos abiertas y vacías,
de rodillas para adorar y bendecir,
el Peregrino camina con nosotros,
nos forma con la potencia de su Palabra,
se nos revela en la Fracción del Pan,
y nos acompaña cada día.
Por eso,
desde el fondo de nuestro corazón,
nace esta oración:
"¡Quédate con nosotros, Señor!"

sábado, 17 de mayo de 2008

¿POR QUE SON ASI?




La fuerza de un estilo de vida diferente.


Los cristianos tenemos una tarea en el mundo: ser sal de la tierra y luz del mundo (Mt. 5, 13 y 14) y esto a partir de Aquel que dijo: “Yo Soy la Luz del mundo, el que me sigue no caminará en tinieblas, sino que tendrá luz y vida” (Jn. 8,12).

He aquí la tarea ineludible de todos los que reconocemos a Jesús como el Camino verdadero de la vida. Dar testimonio de El a partir de las circunstancias habituales de la vida y de la dinámica propia que a todos nos toca vivir en nuestra existencia cotidiana.

Me temo, creo, que hoy adolecemos los cristianos de esa vitalidad contagiante y testimonial que lleve a los demás, por la forma de vida que llevamos, a preguntarse:
¿Por qué ellos son así?, ¿Por qué actúan de esa manera? ¿Qué fuerza tienen que van contra viento y marea y viven con audacia y alegría su fe en el mundo?

Hoy día los cristianos nos sentimos arrinconados, o a veces temerosos en explayarnos en la vivencia de nuestra fe, o en otras ocasiones simplemente nos mimetizamos con el sistema imperante y nos perdemos en la inmensidad de aquellos que sólo piensan en sí mismo y en sus intereses particulares. No pocas veces escuchamos decir: “¡Es tan difícil ir contra la corriente!”, “¡Son tan poderosos los Medios de Comunicación Social que nos aplastan con sus mensajes facilistas e instantáneos!”, “Yo sólo me preocupo de mis cosas y punto”, "Nada puedo hacer yo solo ante otros "mensajes" más atractivos y populares", en fin, frases de este calibre y muchas otras que el lector escuchará a diario.

Peor aún es cuando hacemos un divorcio de nuestra fe con respecto a la vida de cada día. Para algunos cristianos la fe no pasaría más que ser algo de uso personal e íntimo, refiriendo su vida cristiana a un ámbito meramente privado, lo cual, por cierto aleja de una manera sustantiva que ese cristiano pueda influir positivamente en el medio donde se desenvuelve y trabaja.

Pero el camino es otro.

No debemos separar lo que Dios ha unido: la fe y la vida van juntas y las obras son el reflejo de la fe que uno tiene. No podemos, de igual forma, dejarnos arrinconar por los ambientes secularistas que hoy imperan. Al contrario, cuanto más grande sea el desafío, con mayor razón hemos de vivir alegremente nuestra vocación de cristianos.

En cualquier ambiente.

No se trata de ir por la vida como “especies raras”, pero sí de caer en la cuenta que Jesús nos invita a no poner debajo de un cajón la luz que debe brillar en lo alto de un candelero.

¿Será muy difícil ser justo y fraterno? ¿Amar la creación y respetar el medio ambiente? ¿Pagar salarios justos y no evadir los impuestos? ¿Ser competente profesionalmente hablando? ¿Hacer más digna la vida de los pobres y marginados? ¿Vivir la política como búsqueda del bien común y no del bien personal? ¿Construir familias estables y matrimonios para toda la vida? ¿Apostar por la paz y el respeto a la vida humana? ¿Construir ciudades a escala humana y convivir pacíficamente? ¿Amar a nuestros ancianos donde ellos tengan pensiones dignas y favoreciendo el crecimiento integral de nuestros niños?

Por cierto, que esta puede ser una tarea titánica y compleja, pero las montañas están puestas para escalarlas y no sólo para contemplarlas desde el sillón de nuestras nostalgias y cobardías.

Además, ser cristiano, nunca ha sido fácil y tampoco lo será hoy día. Pero es hora que nos pongamos, con la fuerza de Dios, a transformar este mundo en el paraíso que un día soñamos.

¡Vamos, anímate, no estamos solos en esta lucha!
Haciéndonos protagonistas de esta forma nueva de vida, más de alguien podrá preguntarse: ¿Por qué son así? Y estaremos aportando lo específico que se espera de un discípulo de Jesús.

Que te vaya bien en este intento. Te lo deseo de corazón.

PARA TU MEDITACION:

¿Te sientes sal de la tierra y luz del mundo? ¿Cómo lo podrías expresar mejor esto en tu vida cada día?

martes, 13 de mayo de 2008

JESUS TE LLAMA A SER DISCIPULO(A)




Hoy Jesús pasa por tu vida, te mira a los ojos con cariño, y te invita a seguirle como discípulo y discípula de El. No importa dónde estés, ni cual sea tu condición. Hoy El precisa de ti y te invita a dejar las redes para ser discípulo, discípulo de El cada día y llevar así BUENAS NOTICIAS a los que están cansados y fatigados por el ajetreo incesante de la vida diaria. Déjate traspasar por su amor y acoge en ti esa mirada cariñosa que El te prodiga cada día.

Con especial atención pone sus ojos en ti joven para que hagas tu proyecto de vida, teniéndolo a El como base fundamental de tus opciones de vida.

¡No tengas miedo de mirarlo a El! ¡El es el Camino, la Verdad y la Vida! No dudes ni un segundo: ¡Ponte a seguirlo cada día!. Y así, serás plenamente feliz.

domingo, 11 de mayo de 2008

UN NUEVO PENTECOSTES



“TODOS QUEDARON LLENOS DEL ESPIRITU SANTO”
(Hech. 2, 4)


Esta experiencia de la venida del Espíritu Santo, (Hech. 2, 1-13) en el Pentecostés que nos relata el libro de los Hechos de los Apóstoles (hay también otros cuatro Pentecostés en este libro, vea: Hech. 4,31 ; 8,17 ; 10,44 ; 19,6) es la misma experiencia transformadora que necesitamos realizar hoy todos nosotros, ya sea a nivel personal como en un sentido comunitario.

Estas experiencias de la venida del Espíritu Santo, marcaron definitivamente a los primeros cristianos, y a la Iglesia que nacía, de tal suerte que fue el Espíritu quien les dio la fuerza necesaria para llevar adelante el cometido misionero del cual eran depositarios.

Es el Espíritu Santo quien también hoy quiere llegar a todos nosotros, de tal manera que toda la Iglesia y cada uno de sus miembros, vivan una suerte de “conmoción interior” que los transforme enteramente y les capacite para impregnar el mundo y la sociedad con la novedad del Evangelio, como forma de vida nueva, que el Señor Jesús vino a instaurar y a encabezar.

Estaremos de acuerdo, que cuando el Espíritu Santo nos inspira, nos ilumina y nos anima, algo nuevo comienza a nacer en la Iglesia. Por eso que nuestro Obispos en Aparecida lanzan un grito potente para decirnos que: “La Iglesia necesita una fuerte conmoción que le impida instalarse en la comodidad, el estancamiento y en la tibieza, al margen del sufrimiento de los pobres del Continente. Necesitamos que cada comunidad cristiana se convierta en un poderoso centro de irradiación de la vida en Cristo. Esperamos un nuevo Pentecostés que nos libre de la fatiga, la desilusión, la acomodación al ambiente; una venida del Espíritu que renueve nuestra alegría y nuestra esperanza. Por eso, se volverá imperioso asegurar cálidos espacios de oración comunitaria que alimenten el fuego de un ardor incontenible y hagan posible un atractivo testimonio de unidad “para que el mundo crea” (Jn. 17,21)” (Aparecida, 362).

Cuando el Espíritu Santo irrumpe con toda su potencia, cambian las personas, cambia la Iglesia y cambia el mundo. El Espíritu Santo es fuerza creadora que da vida. Es fuerza que impulsa a la misión. Es fuego que quema y purifica. Es viento que sopla donde quiere y que renueva los corazones y las estructuras de nuestras comunidades.

El Espíritu Santo nos alienta en la fatigas, nos enseña a descubrir la voluntad de Dios, nos capacita para comprender la Palabra y pone en nuestros labios las palabras oportunas para dar testimonio del Resucitado en el mundo.

El no permite que nos instalemos en la vivencia tibia de una vida cristiana sin mayor compromiso y superficial. El nos da el coraje suficiente para enfrentar los desafíos que se nos presentan a diario y nos entrega la audacia y la creatividad para buscar caminos nuevos para llevar adelante la obra de la evangelización.

El Espíritu Santo nos da la libertad suficiente para no dejarnos atrapar por la letra de la ley, nos libera de la carne, del pecado, de la muerte e injusticia. Nos da la “libertad de los hijos de Dios” para romper con todo aquello que esclaviza y oprime. El Espíritu es libre, imprevisible y sorprendente. Es de todos y nunca de alguien en particular. Quien es atrapado por El, puede ser invitado a recorrer caminos insospechados y del todo originales.

El Espíritu Santo genera comunión a partir del nacimiento de una gran diversidad de ministerios y carismas al servicio del bien común dentro de la comunidad. Es lazo total de unión. Cuando el Espíritu está presente, entonces la diversidad se transforma en riqueza y se promueve el compartir sereno en torno a la multiplicidad de ministerios y carismas que se dan en su interior. Lo diverso se hace complementario y a la vez totalizante.

El Espíritu Santo no permite que nos estacionemos en “el gris pragmatismo de la vida cotidiana de la Iglesia en el cual aparentemente todo procede con normalidad, pero en realidad la fe se va desgastando y degenerando en mezquindad” (Aparecida, 12).

En suma, hoy queremos vivir la experiencia de Pentecostés para “quedar llenos del Espíritu Santo”. Si El entra en nuestra casa interior y en nuestras Comunidades, entonces entrará aire fresco a ella, volveremos al amor primero, tendremos una raíz sólida, nos asomaremos con esperanza a lo que viene, seremos capaces de “re-crear” la experiencia del Evangelio y corrientes de AGUA VIVA recorrerá por todos nosotros.

Les invito, pues, a hacer la experiencia del Espíritu para que así podamos decir con el libro de los Hechos, “todos quedaron llenos del Espíritu Santo” como aquel día, en Pentecostés.

Para reflexionar:

¿Invocas de continuo al Espíritu Santo en tu vida?
¿Te has dejado sorprender alguna vez por la acción transformadora del Espíritu en tu vida? ¿Te ha desinstalado alguna vez invitándote a vivir algo nuevo?
¿Es tu Comunidad un lugar apto para “vivir según el Espíritu”?
¿Transcurre tu vida y la vida de tu Comunidad en una suerte de tibieza y rutina paralizante? ¿Necesitarías que entre “aire fresco” en tu vida y en la de tu Comunidad?

sábado, 10 de mayo de 2008

ANDA AL LUGAR DE TUS GOZOS Y ALEGRIAS



¿Sientes el peso de los días caminados, bajo el fuerte sol de tus trabajos y desafíos? ¡Mírate en el Señor y camina con El cada día!


¿Te sientes cansado(a) porque es más duro el camino que lo que tú habías pensado?

¡Contempla al Maestro y pídele que te de AGUA VIVA!


¿Te has preguntado muchas cosas y has obtenido pocas respuestas?

¡Pregúntale al Señor!: ¿Señor, qué debo hacer?, ¡El te iluminará el camino!


¡No te quedes sumido(a) en la noche del dolor y de la angustia! Vete al lugar íntimo de tu corazón y recuerda los momentos de gozo y de alegría que han inundado tu vivir. Reinvindica para ti tu vida e historia, ella te pertenece y a través de ella Dios ha estado grande contigo y lo estará para siempre, a través de esa brisa suave y ese ungüento purificador que es su Espíritu Santo.


¡Anda a tu corazón y sé feliz junto a Dios! ¡Vete al lugar de tus gozos y alegrías, esas te pertenecen y ahí está Dios! ¡Qué alegría! ¿Verdad?


EN EL DIA DE LA MADRE



¡BENDICIONES ABUNDANTES PARA TODAS LAS MADRES!


Este domingo 11 de mayo, nuestra sociedad celebra el DIA DE LA MADRE, junto con la Solemnidad de Pentecostés que celebra nuestra liturgia cristiana. En este contexto, saludamos con mucho cariño y aprecio a todas nuestras queridas mamás, pidiéndole al Señor que cuide de cada una de ellas y las proteja en su camino de cada día. Pedimos al Espíritu Santo que las ilumine en esta invalorable misión de engendrar, educar y acompañar la vida de sus hijos, dotándolas de aquella sabiduría necesaria para llevar adelante esta tarea que se les ha confiado.
Pedimos, también, a la Virgen Madre, que ella les sostenga en su vida y en sus luchas de cada día, así como Ella supo acompañar a su Hijo incluso hasta la ignominiosa muerte que tuvo que padecer en la Cruz. Ella que supo lo que era la fidelidad, la entrega y el amor incondicional por su Hijo, también les enseñe a nuestras madres a reproducir en si mismas la misma ternura y entrega que María Santísima demuestra por su Hijo y por todos los hijos del mundo entero.
Madres queridas, por feliz coincidencia, ustedes representan muy bien lo que el Espíritu Santo hace en nuestros corazones: aprendan de El a crear vida, a consolar, a defender, a animar e inspirar sentimientos buenos. Como el Espíritu Santo, también ustedes den vida a su alrededor, consuelen a sus hijos en los momentos de dolor, anímenlos a vivir plenamente sus vidas e inspírenlos para que sus hijos e hijas anden por los caminos del amor y de la generosidad.
Queridas mamás, den gracias en este día por esta vocación sublime que han recibido y sepan que su ternura y dulzura será la mejor expresión de esta tarea que se les ha confiado. No se cansen de amar. No se cansen de dar vida y de construir caminos auténticos para los suyos. No se cansen de reproducir en sí mismas este "rostro materno" de Dios con el cual hacen cada día más auténtica su misión. ¡No renuncien nunca a su vocación y misión! ¡Vivan plenamente su maternidad! ¡El Señor las bendecirá con abundancia cada día!
Mientras tanto, nosotros sus hijos, les amaremos de corazón, les regalaremos una flor como muestra de nuestro cariño, las estrecharemos en nuestros brazos y besaremos sus manos, marcadas por los años y por el trabajo, para decirles desde el fondo del corazón: MADRE QUERIDA, TE AMO.