sábado, 10 de mayo de 2008

INVOQUEMOS LA FUERZA CREADORA DEL ESPIRITU SANTO



"Sin el Espíritu Dios está lejano. Jesucristo queda en el pasado. El Evangelio es como letra muerta; la Iglesia, una simple organización; la autoridad, una dominación; la misión, una propaganda; el culto, una evocación; el actuar cristiano, una moral de esclavos.

Pero con el Espíritu, el cosmos es exaltado y gime hasta que dé a luz el Reino. El Cristo Resucitado está presente, el Evangelio es potencia de vida. La Iglesia significa la unión trinitaria, la liturgia, un memorial y una anticipación. El actuar humano es deificado"


(Ignacio IV de Antioquía, en Upsala, 1968)

jueves, 8 de mayo de 2008

¡TU FUERZA CREADORA INVOCAMOS!



¡QUE ARDA EN NOSOTROS TU ESPIRITU!


Necesitamos la fuerza del Espíritu Santo para mantener viva la llama del amor, de la fe y de la esperanza en nuestros corazones.


Necesitamos este fuego devorador que encienda nuestros corazones y nos vitalice cada día para hacer frente a los desafíos de la vida.


¡Ven, Espíritu Santo! ¡Ven, quédate en nosotros y llénanos con tus dones! Cada día, lo esperamos de Ti.


INVOCANDO AL ESPIRITU SANTO



BIENVENIDO, ESPIRITU


"Bienvenido, Espíritu. ¡Eres Tú!
Pasa, no te quedes a la puerta. Pasa hasta la sala de estar. Toma asiento, vamos, con toda confianza. No sabía si vendrías. Lo esperaba, bueno, lo deseaba, pero dudaba: pensaba si serías sólo para los importantes, los sabios, los santos, los perfectos ... Veo que vienes a todas las casas, las grandes y las pequeñas. Tenía esperanza, pero a veces me asaltaba la duda. ¿Vendrá también a mi casa, tan pobre, tan pequeña? No sabes cuánto me alegro. Has venido, ya estás aquí. No eres un lujo ni un regalo caro. Has venido y estamos aquí juntos. ¡Casi no me lo puedo creer!
Te enseñaré mi casa, ¿quieres? Está un poco abandonada, ya lo ves.
Algo de polvo que siempre entra. Mucho desorden.
Ropa sucia que no acabo de lavar. Hay también barro en los rincones y en el pasillo.
Quizás Tú, que eres aire fino y persistente, lo limpies todo.
No tengas miedo de soplar. Hace frío, ¿verdad? Si, no es una casa caliente.
Hay poco ambiente aquí dentro. Quizás Tú, que eres fuego, la puedas caldear y ambientar. No tengas miedo de arder y calentar todas las habitaciones. Me gustaría repartir calor a todos los que vengan donde mí. ¿Para cuánto tiempo vienes? ¡Ojalá te quedes mucho rato! Tenemos tanto que hablar ...Puedes quedarte todo el día, y mañana, y pasado mañana. ¡Ojalá no te vayas nunca! ¡Ojalá no te eche nunca!
No te vayas aunque te eche, te lo suplico. Me agrada que estés aquí,
los dos juntos mano a mano. Tengo tantas cosas que contarte ...
¡Mil proyectos!Y quiero remover mi casa de arriba abajo.
Te lo contaré todo. Pero el caso es que ahora mismo no se me ocurre nada.
Estoy contigo y tengo tanto que decirte ...Pero me emociono y no me sale nada.
Estoy a gusto junto a Ti. No sabes la ilusión que me hace tu visita.
Dicen que Tú haces profetas. No sé bien lo que puede ser eso, pero lo intuyo. Hombres que nunca están quietos. Mujeres que rompen moldes y no repiten la historia. Siempre andando en busca de lo nuevo más allá de los senderos trillados. Dejarlo todo, superarlo todo, darlo todo ... Y abrir caminos. Estoy un poco lejos de esas maravillas con esta casa tan sucia y tan desambientada.
Pero si Tú has venido pensarás que ha llegado el momento. Me gustaría.
De verdad que me gustaría, ¡te lo juro!"

(Loidi, P.)

Invoquemos de continuo al Espíritu Santo para que nos renueve y fortalezca cada día en nuestro camino.




domingo, 4 de mayo de 2008

BENDICIONES ABUNDANTES



El Cristo de San Damián que le habló a Francisco invitándolo a reparar la Iglesia que amenazaba con derrumbarse, junto a nuestro HERMANO MENOR DE ASIS, bendiga abundantemente a todas nuestras familias en esta nueva semana que iniciamos.
Sigamos "CAMINANDO JUNTOS" por la ruta que nos muestra Jesús. Que el Señor nos acompañe cada día y El esté presente con su Espíritu Santo en cada decisión que tengamos que tomar.

"VAYAN POR TODO EL MUNDO"

“Vayan, y hagan que todos los pueblos sean mis discípulos, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, y enseñándoles a cumplir todo lo que Yo les he mandado. Y yo estaré con ustedes todos los días hasta el fin del mundo”
(Mt. 28, 19-20)

En la Solemnidad de la Ascensión del Señor, siguiendo este evangelio de Mateo, recordamos que “EVANGELIZAR constituye, en efecto, la dicha y vocación propia de la Iglesia, su identidad más profunda (E.N. 14).

Este cometido misionero, que le es propio a toda la Iglesia, ha de ser profundizado cada día más, de tal suerte que TODOS quienes somos parte del Pueblo de Dios, nos sintamos “discípulos misioneros” como nos señala el Documento de Aparecida, de tal suerte que seamos capaces de compartir la BUENA NUEVA del Evangelio con todos aquellos que buscan experiencias de una vida mejor y más auténtica.

Los cristianos católicos, en el lugar que estemos y de acuerdo a la vocación recibida, debemos ser capaces de salir de nosotros mismos, vencer toda pasividad, personal y comunitaria, e ir al mundo que hoy más que nunca precisa de Jesús, Camino, Verdad y Vida.

Y vamos a ir por el mundo, en una actitud de servicio, diálogo y proclamando las maravillas que el Señor hace por nosotros. Llevando una mensaje liberador y sanador a todos aquellos corazones maltratados, rotos o endurecidos por los vaivenes de la vida. Es así que, las palabras de nuestros Pastores suenan con toda intensidad entre nosotros para darnos cuenta que “Los cristianos somos portadores de buenas noticias para la humanidad y no profetas de desventuras” (Aparecida, 30).

De igual forma, un buen termómetro sobre la calidad y profundidad de nuestra fe, personal y comunitaria, estará medida por el talante evangelizador de nuestras acciones cotidianas. Si somos capaces de compartir con los demás, ahí donde nos toca vivir y trabajar, el tesoro del Evangelio y la Persona fascinante de Jesús, quiere decir, entonces, que nuestra fe estará viva. Lo contrario, daría cuenta, sin más, de una fe que languidece y se enfría y que, por lo mismo, no contagiará a nadie. Sobre esto último debemos estar siempre atentos y lúcidos para no dejar pasar por alto el encargo de Jesús, siempre actual e interpelador: “Vayan, y hagan que todos los pueblos sean mis discípulos”.

¿Estaremos dispuestos a asumir cada día este desafío?

Espero que sí.

jueves, 1 de mayo de 2008

PARA MEDITAR Y GUARDAR EN EL CORAZON





CANTAR DE LOS CANTARES


"Grábame como un tatuaje en tu corazón, como un tatuaje
sobre tu brazo.

Porque es fuerte el amor como la muerte, y la pasión,
tenaz como el infierno.

Sus flechas son dardos de fuego,
como llama divina.

No apagarán el amor ni lo ahogarán
oceános ni ríos"
Cant. 8,5




ORACION ANTE EL CRUCIFIJO


¡Oh alto y glorioso Dios!
ilumina las tinieblas de mi corazón.
Dame fe recta, esperanza cierta, caridad perfecta;
acierto y conocimiento, oh Señor,
para cumplir tu santo y veraz mandato.
Amén.


San Francisco de Asís.




SOLO DIOS BASTA


"Nada te turbe,
nada te espante,
todo se pasa,
Dios no se muda;
la paciencia
todo lo alcanza;
quien a Dios tiene
nada le falta;
sólo Dios basta".


Sta. Teresa de Jesús.




CAMINO VIRGEN


Nadie fue ayer,
ni va hoy,
ni irá mañana
hacia Dios
por este mismo camino
que yo voy.
Para cada hombre guarda
un rayo nuevo de luz el sol ...
y un camino virgen
Dios.


León Felipe.

EN EL DIA DEL TRABAJADOR

El Señor haga prósperas las obras de nuestras manos" (salmo 89,17)

En el DIA DEL TRABAJO, quisiera saludar de corazón a todos los hombres y mujeres de nuestro pueblo, especialmente, los más sencillos y sacrificados, que con el sudor de su frente y con honestidad y honradez, se ganan el sustento diario para mantener a sus familias y desarrollarse como personas y seres humanos.

El Papa Juan Pablo II en la Encíclica "Laborem Exercens", nos dijo que "quien trabaja se adueña de su destino". Y esto, indudablemente que es así.

La persona que tiene acceso a un trabajo digno, permanente, humano, se hace protagonista de su vida, puede desarrollarse como sujeto, puede canalizar sus potencialidades creadoras y hacer que su familia tenga salvaguardados sus derechos básicos.

Es así, que el trabajo, es una gran dignidad y más que una maldicion, él, (el trabajo), ha de constituirse en la oportunidad para que el ser humano, hombre y mujer, pueda crecer integralmente en su vida.

Es también la oportunidad para hacerse partícipe de la obra creadora del Padre Dios y hacerse "co-creador" en la medida que con nuestras manos podemos hacernos solidarios en la construcción de un mundo mejor, más justo y fraterno.

Quiera Dios, que este día del trabajo, sea una oportunidad para "que cada cual valorice las obras que hace con sus manos", de gracias a Dios por el trabajo que tiene, y también una oportunidad para sensibilizarnos ante las innumerables situaciones en que el trabajo se desarrolla de manera indigna e injusta y pensar en aquellos que, desgraciadamente, están cesantes o no tienen acceso a un salario justo y ético.

Una oportunidad para poner las cosas en su justo lugar. Primero el trabajador y el trabajo que realiza y después el lucro, las ganancias, la competitividad y la lucha encarnizada por acumular dinero, verdaderos dogmas imperantes hoy día en nuestra sociedad, cada día más individualista y menos fraterna y solidaria.

¡Un abrazo para todos los que trabajan con honestidad y así también ayudan para que tengamos un mundo mejor!

Que San José Obrero, carpintero en el taller de Nazaret, les bendiga cada día.

Su amigo y hermano, fray Mario.