martes, 5 de agosto de 2008

DENLES USTEDES DE COMER



"Y después de ordenar a la multitud que se sentara
sobre el pasto, tomó los cinco panes y los dos pescados,
y levantando los ojos al cielo, pronunció la bendición,
partió los panes, los dio a los discípulos,
y ellos los distribuyeron entre la multitud.
Todos comieron hasta saciarse"

(Mt. 14, 19-20)

CINCO PANES Y DOS PESCADOS
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Agosto, mes de la solidaridad.

Es el MES DE LA SOLIDARIDAD, en relación a la figura del P. Hurtado que murió un 18 de agosto de 1952 y que hizo de la opción por los pobres, una de sus banderas principales en el ejercicio de su ministerio sacerdotal y religioso. Tanto es así, que el mismo parlamento chileno en 1994, colocó el 18 de agosto como el DIA NACIONAL DE LA SOLIDARIDAD en homenaje a nuestro santo recientemente canonizado.

En relación a este punto, te invitaría que nos preguntáramos,
¿es Chile HOY un país solidario? En verdad, ¿somos solidarios los chilenos?.

Siempre se ha dicho que los chilenos somos un país solidario, y como ejemplo de esta afirmación, se hace mención a esas acciones que se impulsan cuando ocurren terremotos, inundaciones, entra en erupción un volcán o se realiza la Teletón, en el cual los corazones de muchos se enternecen hasta el límite de la emoción y las lágrimas. Pero, en justicia,
¿podemos decir que estas acciones bastan por sí solas para determinar el carácter solidario de nuestra cultura chilena?.

Quizás sí, o quizás no, dependerá del cristal con que se miren dichas acciones.

Sería ocioso desconocer que muchas personas, de manera instantánea y generosa, suelen responder positivamente a los llamados solidarios que se hacen para estas ocasiones. Eso habla muy bien de ellas y es algo que debemos seguir potenciando en nuestros comportamientos personales y privados.

Pero también es cierto, que la solidaridad cristiana, que tiene que ver mucho más con la justicia que con la pura caridad, es el esfuerzo que debemos hacer los cristianos por nuestra fe y todos los seres humanos por ser tales, en crear estructuras verdaderamente justas que conlleven a la creación de una sociedad más justa y equitativa, que vele por los derechos de los más débiles y marginados.

La solidaridad, implica echar mano a la imaginación, la creatividad y el compromiso activo por instaurar espacios cada vez más adecuados, para que cada familia, cada chileno y chilena, pueda desarrollarse de manera integral y tenga salvaguardados sus derechos básicos, llámense éstos: salud, vivienda, educación, trabajo estable, descanso, etc. La solidaridad no es fomentar el paternalismo ni el asistencialismo y la dependencia. Ella es, más bien, amiga de la promoción humana, promueve la organización y la conciencia social y se hace parte de la liberación integral del ser humano y que éste se haga sujeto de su desarrollo y crecimiento.

La solidaridad, un modo de vida en definitiva, es hacer que los CINCO PANES Y LOS DOS PESCADOS que hoy tenemos entre nuestras manos, los podamos multiplicar por cientos y miles y así caminemos hacia una sociedad que se construye a escala humana. Es hacer que todos entren al banquete y tengan un asiento en la mesa de la vida donde se distribuye el pan de cada día y no tengan que comer de las migajas que caen de la mesa de los que tienen con abundancia. O tengan que vivir de la espontaneidad solidaria que se genera cuando hay un terremoto, una inundación, cuando se lanzan campañas para erradicar campamentos o se crean Centros de Acogida para los que duermen en las calles o se realiza la Teletón para los minusválidos al terminar el año.

Simplemente, solidaridad es tomar en serio el evangelio y seguir el ejemplo de Jesús que de CINCO PANES Y DOS PESCADOS pudo dar de comer a una multitud.

Tarea que hoy nos toca a nosotros, pues Jesús nos vuelve a repetir como un día a sus discípulos:
“DENLES USTEDES DE COMER”.

5 comentarios:

Anónimo dijo...

QUE BONITO MENSAJE Y QUE BONITA REFLEXION.EN EL DOMINGO QUE ACABA DE PASAR EL EVANGELIO NOS PRESENTA A UN DIOS QUE LO PUEDE TODO, DIOS NOS ENSEÑA QUE EL, HA QUERIDO NECECITAR DEL HOMBRE PARA TAN GRANDE MILAGRO, TAMBIEN NO HA QUERIDO QUE PENSEMOS QUE LAS COSAS SE NOS DAN FACILMENTE,NOS MUESTRA UN ROSTRO DE UN DIOSQUE MAGICAMENTE QUIERE FACILITAR O SOLUCIONAR LO QUE ESTA EN NUESTRAS MANOS, LO DIGO PORQUE PERSONAMENTE ME HA SUSEDIDO.
PADRE MARIO, QUIZAS NUNCA SE HA ESCRITO UNA PARADOJA TAN GRANDE COMO ESTA, POR UN LADO LA SOBERANIA DEL SEÑOR Y POR LA OTRA SU APARENTE NECESIDAD EN DONDE SE CONBINA LA DIVINIDAD CON LA DEPENDENCIA, LA POSESION DE TODAS LAS COSAS CON EL DESPOJO DEL EXISTIR Y LA RIQUEZA CON LA POBREZA, QUE CREE UD. POR ESO ES QUE EN ESTA REFLEXION SE REFLEJA CLARAMENTE LA NECESARIA BONDAD EN LOS SENTIMIENTOS DEL CORAZON, QUE HERMOSO SERIA SI SIEMPRE EXISTIERA LA SOLIDARIDAD, YA QUE HOY EN DIA LO QUE MAS EXISTE ES LA CODICIA QUE MUCHAS VECES NO NOS DEJA COMPADECERNOS DEL HERMANO.
"EL AMOR,LA POBREZA,LA FRAGILIDAD,EL PERDON.. SE EXPERIMENTAN, PERO LA EXPERIENCIA ES LA QUE NOS TRANFORMA"

Anónimo dijo...

La gran lucha que tenemos que dar hoy día es ser capaces de vencer todos los caminos que se nos ofrecen para ser cada día más individualistas e insensibles frente a lo que sucede a nuestro lado. Pero el Señor nos mostró otro camino y ese es el que tenemos que aprender y recorrer cada día. A pesar de los ofertones que se dan cada día y que van en otra dirección.

Anónimo dijo...

Padre Mario, cuando leo este texto, me invade una sensación de consuelo.
Uno intenta seguir a Cristo.
Aveces no se logra una comunión con Él, porque estamos afectados por la dispersión del mundo, por una fuerza que sistemáticamente dispara contra nuestro ser eliminando cualquier logro de integridad. Pero ÉL está allí a nuestro lado, aunque estemos muy perdidos.
Quizás no lo podemos ver o no entendemos lo que nos enseña, pero seguimos a su lado con la esperanza de que algún día será diferente. Estamos hambrientos, abatidos, llegamos a lugares desolados que otros hombres desprecian. Lugares que están llenos de silencio, de cielo, de autoconfrontación. LLegamos los mancos, los ciegos, los enfermos, los que son capaces de poner en incertidumbre la luz del nuevo día por simplemente aspirar a escucharlo.
El consuelo es que no necesitamos mucho para que se genere un milagro. Solo la generosidad de aquellos que entregaron todo lo que podían, unos pocos panes. Jesús hizo tooooooodo el resto.
Así también hoy en día. No importa que no se tenga mucho que dar, ni que los demás digan que no se pueda hacer una diferencia en la sociedad por actos individuales. Los cristianos tenemos a Cristo a nuestro lado y nuestros pocos panes, si se los entregamos todos los días a través de la oración y la eucaristía, se convierten en saciedad y en sobras.
Él se preocupa del hambre de sus corderos. Solo nos pide entregar con generosidad y libertad lo poco que tenemos para los demás en su Nombre : "Dénmelos"
Esto me anima a seguir todos los días aunque hayan tribulaciones y aunque solo pueda entregar pocas cosas a Dios.

Kirsty

fraymario dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Anónimo dijo...

La multiplicación de los panes es un desafío permanente para todos quienes queremos vivir el espíritu del samaritano y proyectar los gestos liberadores de Jesús. Es una tarea titánica, pero no imposible.
De seguro que de 5 panes y 2 pescados, el Señor hoy sacará muchos más con el esfuerzo y la inteligencia de los seres humanos que buscan el bien de todos, especialmente de los que están caídos en el camino.